Con tan solo 3 años, Ángel fue diagnosticado con leucemia linfocítica aguda.
Su familia cuenta que no entendían que era el trasplante de células madre, la doctora les explicó “no es nada quirúrgica señora, el niño tiene agua sucia y vamos a limpiar con agua limpia para que empiece a producir células buenas, la manguerita es el cuerpo de Ángel y esas células son implantadas por una transfusión sanguínea”.
Hechos: Solo el 30% de los pacientes contará con un donador compatible dentro de su familia, el resto necesitará un desconocido que esté dispuesto a donar sus células madre.
Hoy con 9 años, Ángel come, ríe, abraza a su familia.