Durante un tiempo, cada nueva infección parecía tener una explicación. Un resfriado que se complicaba, otra infección que tardaba más de lo esperado en desaparecer y, poco después, un nuevo episodio. Los tratamientos ayudaban, pero el problema volvía. Hasta que, al revisar todos esos antecedentes en conjunto, surgió una pregunta diferente: ¿y si no se trataba simplemente de infecciones aisladas?
Historias como esta nos recuerdan que no siempre importa solo cuántas veces enfermamos, sino cómo son esos episodios, cuánto duran, qué tan graves son y con qué frecuencia regresan. Llevar un registro de lo que ocurre y compartirlo con un profesional de la salud puede ayudar a identificar patrones y, cuando sea necesario, orientar hacia una valoración especializada.

Las inmunodeficiencias son alteraciones que afectan la capacidad del sistema inmunitario para proteger al organismo frente a infecciones y pueden asociarse también con otras manifestaciones relacionadas con una regulación inadecuada de la respuesta inmunitaria. Algunas están presentes desde el nacimiento y tienen un origen genético, mientras que otras pueden aparecer posteriormente debido a distintas enfermedades, tratamientos o condiciones.

Reconocer posibles síntomas de una inmunodeficiencia no significa intentar llegar a un diagnóstico sin ayuda médica. Significa contar con información para saber cuándo podría ser importante consultar a un profesional de la salud.
En NMDP México®, junto con FUMENI (Fundación Mexicana para Niñas y Niños con Inmunodeficiencias Primarias A.C.), buscamos contribuir a que pacientes y familias cuenten con información que les permita tomar decisiones informadas y acercarse oportunamente a la atención especializada.

Inmunodeficiencias

¿Qué son las inmunodeficiencias?


El sistema inmunitario está formado por células, tejidos y órganos que trabajan de manera coordinada para defender al organismo. Cuando alguna parte de este sistema no funciona adecuadamente, la respuesta frente a determinadas infecciones puede verse comprometida.
Existen diferentes tipos de inmunodeficiencias. Entre ellas se encuentran los errores innatos de la inmunidad, término que engloba un grupo amplio de enfermedades, muchas de ellas de origen genético, que afectan el funcionamiento del sistema inmunitario. Históricamente, muchas de estas condiciones han sido conocidas como inmunodeficiencias primarias.
También existen inmunodeficiencias secundarias o adquiridas, que pueden desarrollarse como consecuencia de determinadas enfermedades, medicamentos o tratamientos.

Debido a esta diversidad, los síntomas y su intensidad pueden variar considerablemente de una persona a otra. Por ello, la valoración individual por profesionales de la salud es fundamental.

¿Cuáles pueden ser los síntomas de una inmunodeficiencia?


No existe un único síntoma que permita identificar una inmunodeficiencia. Una infección frecuente, por sí sola, tampoco significa necesariamente que exista una alteración del sistema inmunitario.

Lo que puede llamar la atención es el patrón de las infecciones: su frecuencia, gravedad, duración, localización, microorganismo causante, respuesta al tratamiento y aparición de complicaciones.
Entre las señales que pueden justificar una consulta médica se encuentran:

  • Infecciones que aparecen con una frecuencia inusual.

  • Infecciones que duran más de lo esperado o son difíciles de controlar.

  • Infecciones graves o que requieren hospitalización.

  • Necesidad recurrente de antibióticos u otros tratamientos para controlar infecciones.

  • Infecciones causadas por microorganismos poco habituales.

  • Episodios repetidos de neumonía, sinusitis u otitis, especialmente cuando son graves, persistentes o presentan complicaciones.

  • Abscesos profundos o infecciones recurrentes en la piel u otros órganos.

  • Infecciones persistentes por hongos en determinadas circunstancias clínicas.

  • Problemas gastrointestinales persistentes asociados a otros signos de enfermedad.

  • En niñas y niños, dificultades importantes en el crecimiento o para ganar peso, especialmente cuando aparecen junto con infecciones recurrentes.

  • Antecedentes familiares de inmunodeficiencias o de enfermedades relacionadas con alteraciones del sistema inmunitario.


Estas señales no confirman una inmunodeficiencia. Muchas pueden explicarse por otras causas. Sin embargo, cuando se repiten, son especialmente graves o aparecen conjuntamente, contarle al médico el historial completo puede ayudar a determinar si es necesario realizar estudios adicionales.

Médicas hablando

Infecciones frecuentes: ¿cuándo conviene prestar mayor atención?


Una pregunta común de madres, padres y cuidadores es: “¿Cuántas infecciones son demasiadas?”
La respuesta no depende solamente del número.
Especialmente durante la infancia, existen etapas en las que las infecciones respiratorias pueden ser frecuentes. Por eso, para identificar una posible inmunodeficiencia es importante observar el contexto completo y no comparar exclusivamente el número de enfermedades de un niño con el de otro.
Puede resultar útil preguntarse:

  • ¿Las infecciones son más graves de lo esperado?

  • ¿Tardan mucho en resolverse?

  • ¿Regresan con frecuencia?

  • ¿Aparecen complicaciones?

  • ¿Se necesitan tratamientos repetidos o más intensivos?

  • ¿Han sido necesarias hospitalizaciones?

  • ¿Existen otros síntomas además de las infecciones?

  • ¿Hay antecedentes familiares relevantes?


Si la respuesta a una o varias preguntas genera preocupación, vale la pena compartirla con el pediatra, médico tratante o especialista.

La detección oportuna puede marcar una diferencia


Vivir durante meses o años con síntomas sin una explicación clara puede resultar agotador para el paciente y para quienes le acompañan. La detección oportuna busca precisamente acortar ese camino cuando existen elementos que requieren una evaluación especializada.
Consultar a tiempo puede permitir que el equipo médico investigue las posibles causas y, cuando corresponda, solicite estudios para evaluar el funcionamiento del sistema inmunitario.

Dependiendo de los síntomas y antecedentes, el proceso puede incluir historia clínica, exploración física y diferentes análisis de laboratorio. No todas las personas necesitan las mismas pruebas, por lo que los estudios deben ser indicados e interpretados por profesionales de la salud.
Si existe sospecha de una inmunodeficiencia, el paciente puede requerir valoración por especialistas en inmunología clínica y, dependiendo del caso, por otras especialidades.

médica estudiando el perfil de paciente

¿Qué puedo hacer si sospecho que yo o mi hijo podría tener una inmunodeficiencia?


El primer paso no es intentar encontrar un diagnóstico por cuenta propia, sino documentar lo que está sucediendo y compartirlo con un profesional de la salud.
Antes de una consulta puede ayudar elaborar un pequeño registro con:

  • 1. Número y tipo de infecciones: anota qué infecciones se han presentado y con qué frecuencia.

  • 2. Duración: registra cuánto tarda cada episodio en resolverse.

  • 3. Tratamientos recibidos: incluye antibióticos, otros medicamentos y hospitalizaciones.

  • 4. Respuesta al tratamiento: señala si los síntomas desaparecieron por completo o regresaron.

  • 5. Resultados médicos anteriores: conserva estudios, análisis y diagnósticos previos.

  • 6. Antecedentes familiares: informa al médico si existen familiares con inmunodeficiencias, infecciones graves o recurrentes u otros antecedentes relevantes.

Tener esta información organizada puede facilitar la conversación durante la consulta y permitir al equipo médico observar patrones que de otra forma podrían pasar desapercibidos.

Cada diagnóstico forma parte de una historia diferente


Recibir un diagnóstico de inmunodeficiencia puede abrir muchas preguntas para el paciente y su familia. Entender qué ocurre y cuáles son los siguientes pasos puede ayudar a transitar ese proceso con mayor información.

Las inmunodeficiencias comprenden enfermedades muy distintas y algunas tienen causas genéticas. Por ello, conocer los antecedentes familiares puede aportar información relevante durante la valoración médica.

Cada persona puede recorrer un camino diferente hasta llegar a un diagnóstico. Contar con información y acompañamiento puede facilitar que pacientes y familias sepan qué preguntas hacer, qué aspectos registrar y a quién acudir.

NMDP México® y FUMENI: acompañamiento ante las inmunodeficiencias


En NMDP México® trabajamos para acompañar a pacientes que enfrentan enfermedades para las que un trasplante de células progenitoras hematopoyéticas puede formar parte de las alternativas terapéuticas determinadas por su equipo médico.

Nuestra alianza con FUMENI (Fundación Mexicana para Niñas y Niños con Inmunodeficiencias Primarias A.C.) busca fortalecer el acompañamiento y la información disponible para las familias que viven de cerca estos diagnósticos.

Es importante recordar que no todas las inmunodeficiencias requieren un trasplante. El diagnóstico y las alternativas de tratamiento dependen del tipo de enfermedad, su gravedad y las características de cada paciente, y deben ser determinados por un equipo médico especializado.

Escuchar los síntomas también es una forma de cuidarse


Las infecciones recurrentes no significan automáticamente que exista una inmunodeficiencia. Pero cuando una infección es inusualmente grave, persistente o difícil de tratar, se repite con frecuencia o está acompañada por otras señales, merece ser conversada con un profesional de la salud.

Reconocer los síntomas, llevar un registro y buscar atención médica oportunamente puede ser el primer paso para encontrar respuestas.
Si tú o alguien de tu familia está atravesando un proceso relacionado con una inmunodeficiencia, recuerda que contar con información y acercarse a profesionales de la salud y organizaciones especializadas puede ayudar a orientar los siguientes pasos.

Comparte